La respuesta siempre es si, en principio es la atracción la encargada de generar el deseo de interacción entre dos personas y, si esa experiencia resulta enriquecedora para nuestra vida, podremos ir incrementando la convivencia y plantearnos construir una relación de pareja amoroso-erótica que posibilite la danza de la seducción permanente en el vínculo a largo plazo.
Es importante pensar que una relación de pareja es siempre amoroso-erótica, ambos conceptos se encuentran vinculados. Si el erotismo desaparece, esa relación será de amigos, de compañeros, pero es imposible pensar en una pareja sin erotismo. Si nos encontramos una relación sin amor y sin erotismo estaremos frente a una Sociedad Anónima.
Se ama porque se desea.
Primero es el deseo que envuelve a la persona por quien sentimos atracción, la hace tan significativa que la queremos en nuestra vida y si en la otra persona logramos generar un impacto equivalente, entonces con el tiempo podremos decidir construir una relación de pareja para compartirnos con ella y amarla todos los días.
Por ello es importante dejar un poco de lado lo que nos dicta la cultura acerca de los cánones de belleza, de los estereotipos de moda, de los objetivos de una relación de pareja.
Hay que apostarle al autoconocimiento, saber qué nos gusta a modo personal en el físico de las personas, cómo amamos, cómo nos gusta que nos amen, cultivar nuestro erotismo, tener claras nuestras fuentes de placer, plantearnos qué queremos encontrar en quien será nuestro compañero de vida, haciendo consciencia de que el objetivo al decidir compartirnos y formar una pareja es nutrir nuestro camino de evolución.
Si estos puntos los tenemos claros y generamos congruencia entre nuestros pensamientos y nuestras emociones, estaremos siendo seductores con nosotros mismos y, sumergidos en el placer de vivir de forma individual, será más probable encontrar a alguien afín a nuestra manera de presentarnos al mundo y vivir la vida, y así, iniciar y reiniciar el ciclo del deseo, que a mí me gusta plantearlo con la siguiente frase:
Te deseo a ti y a tu deseo de mí, y genero que tú me desees a mí y desees mi deseo.
¿Estoy proponiendo una elección al momento de conseguir pareja? La respuesta, una vez más, es si. Los humanos somos inciertos, por ello nuestro amor y nuestra conducta también van siendo inciertos en el tiempo. Sin el motor de la atracción inicial que es resultado de tener afinidad sexual y emocional, cuesta mantener el compromiso y el erotismo, o sólo se continúa por disciplina.
